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   pyrenees Los Grandes Rapaces Pirenáicos


 

Los Grandes Rapaces Pirenáicos 

por Jean Joachim,
Ingeniero asistente en el laboratorio Fauna Salvaje del Instituto Nacional de Investigación Agronómica (INRA).
      El Águila Real
 
Los grandes rapaces siempre se han perseguido y solo han encontrado refugio en las tierras más inaccesibles de la montaña, a menudo en refugios muy altos. A pesar de la protección de la que se benefician desde hace una veintena de años, no consiguen recolonizar planicies y tierras bajas. Es cierto que las actividades humanas no les dejan más que un lugar marginal en un campo aséptico, enteramente dedicado a la agricultura intensiva.
 
Los Pirineos han sido el último refugio francés de algunas especies, abrigando también otros rapaces conocidos en otras montañas. Es, pues, esta riqueza la que pretende conservar el Parque Nacional de los Pirineos occidentales y las diversas reservas de fauna repartidas a lo largo de la cadena.

En los años 70, justo antes de la protección legal, el estatus de los rapaces en Francia era crítico. Actualmente, la mayoría de los pájaros de presa de pequeño o mediano tamaño han recubierto un nivel demográfico satisfactorio. Pero los grandes rapaces son más sensibles todavía a las diversas perturbaciones y los cataclismos. La edad tardía de su madurez sexual, el bajo número de crías por pareja (a menudo una cría por dos adultos), la larga duración del periodo de reproducción (un año) y el gran número de fracasos en la reproducción hace más lenta la renovación de la generación.

 
Estemos, por tanto, con el ojo abierto al cielo para observar a veces la silueta furtiva, o a veces al contrario, en medio del cielo, uno de los grandes rapaces en su medio natural.
El Halcón Peregrino  
Los senderos de excursión comienzan en la llanura, a veces en la proximidad de acantilados propicios a la presencia del Halcón peregrino, por ejemplo en los Quies cerca de Luzenac en Ariège. Parece sorprendente clasificiar al halcón dentro de los "grandes rapaces", pero los problemas que esta especie ha conocido le han valido un lugar destacado en la lista mundial de especies amenazadas en los años 70. Actualmente se encuentra en expansión demográfica y quizá tengamos la suerte de observarlo deslizándose a lo largo de los acantilados hacia Ax-les Thermes.
 
A más altura en la montaña, por encima del bosque, nos encontramos en el campo de la gamuza. Es allí donde podemos observar también al Águila real. Aunque no desdeña las presas muertas, el águila es ante todo un cazador que, en los Alpes, está más o menos especializado en la captura de marmotas. Ciertamente, la marmota ha sido introducida en numerosos lugares y con gran éxito en los Pirineos. Pero su presencia no está generalizada todavía y las águilas deben contentarse con presas más pequeñas: ardillas, ratones del campo, topos o reptiles constituyen su alimento común, pero la ocasión ofrece a veces un pájaro o incluso hasta una liebre.

 

 
Es en las alturas donde se verá también un pequeño buitre muy poco conocido por el gran público: el Alimoche ó Guirre. Este pequeño carroñero migratorio ha desaparecido en numerosas regiones montañosas donde anteriormente era una especie común: Macizo Central, Alpes del Sur, Alpillas. Vive en parejas aisladas unas de otras, algunos pájaros se pueden encontrar sobre cadáveres de animales o incluso sobre montones de basura. Pero el Alimoche es muy oportunista y puede comer más o menos cualquer cosa: desde los huevos de avestruz de África, rotos con ayuda de piedras utilizadas como herramientas, hasta incluso desechos de ovejas.
   El Alimoche
 
Al derretirse la nieve, los cadáveres de animales muertos en avalanchas de invierno aparecen aquí y allá en alta montaña. Es una ganga para los Buitres leonados que los identifican rápidamente en sus peregrinaciones incesantes por toda la cadena. Cuando el buitre se sumerge en una supuesta comida, todos los demás, vigilando de lejos a sus congéneres, convergen sobre el sector y se forma una tropa escandalosa que limpia el cuerpo, sin dejar más que la osamenta más dura. El comportamiento de los buitres sobre un cadáver permanece social, regulado por las relaciones de dominancia temporal: el pájaro más hambriento y más agresivo se sirve solo del cadáver, después su agresividad y su hambre se debilitan, su dominancia decae, un nuevo candidato más agresivo le sustituirá.

Durante el encarne de los buitres, un gran pájaro planea a menudo a una cierta distancia y toma sus puntos de referencia. No tiene prisa y vuelve más tarde, a menudo mucho más tarde. Es el Quebrantahuesos, el rapaz más grande de nuestra fauna de Europa. La particularidad más sorprendente de este pájaro es el de ser ¡un comedor de huesos!, este pájaro es capaz de tragarse sin rodeos una pezuña de vaca, aunque la osamenta sea demasiado voluminosa para ser tragada tal como está. El pájaro los traslada en sus garras y deja caer los huesos desde varias centenas de metros de altitud sobre un lugar rocoso, donde podrá recuperar los restos y tragarlos sin dudarlo.
El quebrantahuesos es (junto con el águila perdicera) el rapaz más amenazado de nuestra fauna. Las parejas diseminadas a lo largo de la cadena pirenaica son seguidas con asiduidad desde hace más de una veintena de años y actualmente se lleva a cabo un programa de reintroducción en los Alpes.

Ciertamente, habría que tener mucha suerte para ver todos los pájaros en un solo paseo por la montaña, pero con un poco de perseverancia, todo el mundo podrá cruzarse un día con estos animales de leyenda en su refugio pirenáico.

  

 

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